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Agujeros negros

Los agujeros negros son regiones del espacio-tiempo donde la gravedad es tan intensa que nada, ni siquiera la luz, puede escapar una vez cruzado su horizonte de sucesos. No los observamos de forma directa, sino a través de su efecto sobre la materia, la luz y las estrellas que los rodean. En las últimas décadas, técnicas como la interferometría de muy larga base y el seguimiento de órbitas estelares han permitido confirmar su existencia y, en algunos casos, obtener una imagen de su sombra.

Tipos de agujeros negros

Los agujeros negros que reunimos aquí son supermasivos: objetos con masas de millones o miles de millones de veces la del Sol, alojados en el centro de las galaxias, como Sagitario A* (Vía Láctea), M87* (galaxia M87) y el cuásar TON 618. Existe también otra categoría, los agujeros negros de masa estelar, formados por el colapso de una sola estrella masiva; este catálogo se centra por ahora en los supermasivos, que son los mejor estudiados mediante técnicas de imagen directa.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre un agujero negro y una estrella de neutrones?

Ambos son remanentes de estrellas masivas, pero un agujero negro tiene tanta masa comprimida que ni la luz puede escapar de él, mientras que una estrella de neutrones, aunque también extremadamente densa, sigue teniendo una superficie y emite radiación que sí podemos detectar.

¿Cómo sabemos que existen los agujeros negros si no emiten luz?

Se detectan de forma indirecta: por su efecto gravitacional sobre estrellas y gas cercanos, por la radiación que emite el material que cae hacia ellos, y en algunos casos —como Sagitario A* y M87*— mediante la imagen de la sombra que proyectan sobre el gas caliente que los rodea.

¿Todos los agujeros negros son supermasivos?

No. Los agujeros negros de este catálogo son supermasivos, ubicados en el centro de galaxias, pero también existen agujeros negros de masa estelar, formados por el colapso de una sola estrella masiva, mucho más pequeños que los supermasivos.